2 de Febrero 2005

Otra vez él.

Ayer lo llamé. Si, me dio por ahí y lo llamé.
No sé muy bien por qué. Me apetecía oír su voz, saber cómo estaba, dónde estaba.
Justo, en ese momento, estaba pasando por delante de casa. Al menos, eso es lo que me dijo. La conversación no fue muy larga. No lo llamé con intención de quedar. Tengo muchísimas ganas de verlo, pero no quiero ser yo, de nuevo, la que saque el tema. Así que en ningún momento le dije que quería quedar.
Dijo que tenía fiebre y que se iba a casa, a dormir. Que la semana que viene, se iba a Portugal y que tenía muchas ganas. Creo que de los sitios a los que tiene que ir por trabajo, Portugal es uno de los que más le gustan.
Me preguntó que qué tal la entrada de año y le dije que muy bien. Que de momento, las cosas en el nuevo año, me van bien. Quise preguntarle que si ya vivía solo, pero lo pensé mejor y no se lo pregunté. Sé perfectamente que sigue en su casa, con su gente. Por mucho que me dijera aquella vez, si no tiene algo seguro, no deja su vida. No puede estar solo.
Lo que no entiendo, es cómo puede seguir estando en una situación tan incómoda.
Está con una mujer por la que ya no siente nada más que cariño.
Tiene una amiga especial por ahí a la que conoce desde hace unos meses y con la que ya se ha acostado. Qué hace?, por qué no se va a vivir sólo y prueba a estar con esa amiga especial?
Se que no es asunto mío. Cada uno se monta su vida como quiere.

Lo que me molesta, es que si él está estancado, si no hace lo que realmente quiere, por qué cuando nos vemos y le cuento lo que me gustaría hacer, que me gustaría viajar... etc, se comporta como si fuera yo la que estuviera estancada y llevando una vida que no me gusta. Si él tiene ese problema también.
Solo que a mi me gusta la vida que tengo. Cierto es que mejoraría algunas cosas, pero al menos, me gusta vivir en la casa en la que vivo.
Es que la última vez que nos vimos, tuvo una manera muy altiva de estar conmigo. Me recordaba en todo momento, lo mucho que viaja, lo mucho que sabe y lo mucho que conoce. Pues no señor, que tú eres el primero en tener que cambiar tu vida.

Bueno, me he enrollado. Es que este hombre me saca de quicio. No sé porque me empeño en seguir intentando una amistad, un acercamiento.
Ayer, fue él el que me dijo que haría lo que fuera para vernos antes irse a Portugal. Le dije que no, que mejor se quedase en la cama a pasar la gripe. Pero insistió.
Por qué hará eso, si sabe que no vamos a vernos?. Ni siquiera llamará.
Sé que tarde o temprano nos veremos. Pero no antes de que se acabe la semana!
Sé también, que la próxima vez, no dejaré que me haga tantas preguntas sobre lo que quiero o dejo de querer en mi vida. Seré yo la que se las haga a él. Seré yo la que lleve el control todo el tiempo. No sé lo que me debió pasar. Nunca antes, me había relajado tanto con él. Siempre estuve alerta. Y me encanta estar alerta. No sé porque lo cambié. A lo mejor por querer probar otra cosa con él.
Pero visto lo visto, volveré a estar como siempre.
A él le encanta dejarse llevar. Y yo me protejo de esa forma. Qué relación más rara!
Y si, al final de la noche, le ha gustado todo tanto como para querer darme un beso, entonces tendré un gran problema...
Porque no podré negarme.
Pero bueno. Primero tiene que llamar. Y como, de momento no lo va a hacer, no sirve de mucho estar pensando en esto.
Así que lo dejo ya.

Posteado por Sasha | 2 de Febrero 2005 a las 10:15 PM
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